Geopolítica del microchip y la IA
Cómo la escasez de semiconductores redefine alianzas mundiales La disputa por los microchips ya no es un asunto técnico: es una arquitectura de poder. Quien controla la litografía, el empaquetado avanzado, las memorias de alto ancho de banda y las reglas de exportación controla, en gran medida, la velocidad de la inteligencia artificial, la competitividad industrial y la capacidad militar de los Estados. La Unión Europea lo reconoce al vincular el Chips Act con la “soberanía tecnológica” y el objetivo de elevar su cuota global al 20%; Estados Unidos lo ha convertido en política industrial y de seguridad nacional mediante CHIPS for America y controles de exportación; y el propio ecosistema privado admite su dependencia de una cadena global altamente concentrada. Por qué el microchip se volvió geopolítica pura Durante décadas se habló de la globalización como una red eficiente: cada país hacía una parte, el mercado ensamblaba el resto y el consumidor recibía el producto final. Esa lógi...