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Inflación a la baja en América Latina: claves 2026

La inflación en América Latina muestra una tendencia descendente iniciada en 2023 y consolidada durante 2025, aun cuando episodios de presiones arancelarias y choques externos mantienen cierto ruido en los mercados. Esta moderación regional se explica por la caída o estabilización de precios internacionales de insumos, la transmisión retardada de las políticas monetarias restrictivas previas y una relativa estabilidad cambiaria en varios países. No obstante, persisten riesgos: inflación estructural en economías específicas, posibles nuevos choques en energía o alimentos y el impacto asimétrico de aranceles sobre cadenas de valor. A continuación presentamos un análisis práctico y accionable para decisores públicos y privados.

Inflación a la baja en América Latina: claves 2026

Por Fede Lukashenko Análisis económico y pensamiento estratégico
· ⏱️ 8 min de lectura

¿Qué está ocurriendo ahora? — Datos y pieza clave del diagnóstico

  • Tendencia regional: La mayoría de los países latinoamericanos registraron una moderación en sus tasas de inflación durante 2025; las lecturas agregadas y las notas de prensa especializadas confirman que la región mantiene la trayectoria descendente a comienzos de 2026, siempre que se mantengan condiciones externas y estabilidad cambiaria.
  • Contexto global: El Fondo Monetario Internacional revisó sus perspectivas y proyecta una desaceleración moderada de la inflación global en el horizonte 2026–2027, mientras que el crecimiento mundial sigue estabilizándose alrededor de cifras moderadas. Esto reduce la probabilidad de transmisiones inflacionarias fuertes desde mercados avanzados, aunque no las elimina.
  • Política monetaria: Muchas autoridades monetarias implementaron subidas de tipos en 2022–2024; esos ajustes están contribuyendo ahora a la moderación por la vía de la demanda y de expectativas. Sin embargo, los bancos centrales mantienen una actitud prudente: siguen vigilando inflación subyacente y expectativas para evitar repuntes.

Factores que explican la moderación (análisis causal)

  1. Menor presión de precios internacionales de materias primas y energía. Tras los picos de 2021–2022 la volatilidad en energía y alimentos se redujo, lo que alivió presiones de costos para economías importadoras netas.
  2. Efecto retardado de la política monetaria restrictiva. Las subidas de tasas han enfriado la demanda interna (crédito, consumo), reduciendo presiones sobre los precios de servicios y algunos bienes.
  3. Ajustes en cadenas de suministro y diversificación de proveedores. Empresas y gobiernos han ido mitigando cuellos de botella logísticos, reduciendo los costos logísticos que alimentaban la inflación.
  4. Condiciones cambiarias relativamente estables en varios países clave. La estabilidad cambiaria limita la transmisión de inflación importada hacia los consumidores domésticos.

Riesgos que pueden revertir la tendencia (qué vigilar)

  • Choques en precios de alimentos o energía: Una escalada súbita en commodities eléctricos o agrícolas puede revertir rápidamente la moderación.
  • Nuevas barreras comerciales o aumento de aranceles: Aunque la región ha capeado el “temporal arancelario” reciente, medidas proteccionistas adicionales podrían encarecer insumos clave y presionar precios internos.
  • Presiones salariales desancladas: En economías donde negociación salarial se acelere y productividad no acompañe, puede aparecer inflación de costos.
  • Países con inflación estructural: Casos como Argentina o Venezuela (y, en algunos contextos, episodios locales en otros países) requieren políticas específicas: la moderación regional no implica que todas las economías estén fuera de riesgo.

Implicaciones prácticas por actor

Para los bancos centrales

  • Mantener vigilancia fina sobre inflación subyacente y expectativas (encuestas salariales, encuestas de expectativas de inflación).
  • Priorizar comunicación transparente: anclar expectativas evita que moderación temporal se degrade en un repunte.
  • Preparar respuestas graduadas: combinar comunicación con herramientas macroprudenciales cuando la inflación suba por canales financieros, no solo monetarios.

Para gobiernos y haciendas públicas

  • Evitar ajustes fiscales procíclicos que estimulen demanda en un contexto donde todavía hay vulnerabilidades; priorizar gasto eficiente.
  • Diseñar redes de protección dirigidas para mitigar el impacto de posibles aumentos de precios de alimentos y energía (transferencias focalizadas, subsidios temporales bien calibrados).
  • Fortalecer logística y políticas de competencia para reducir costos transaccionales que alimentan inflación.

Para empresas e inversores

  • Evaluar exposición de la cadena de suministro a aranceles y commodities; diversificar proveedores y considerar coberturas estratégicas.
  • En pricing: delimitar cláusulas de ajuste por costos en contratos B2B y revisar márgenes en productos con alta exposición a insumos importados.
  • Para inversores: preferir sectores con poder de fijación de precios o que se beneficien de la estabilización (ciertos servicios, infraestructuras, energía renovable), pero mantener protección frente a shocks de commodities.

Recomendaciones accionables y checklist para los próximos 12 meses

  1. Monitoreo continuo (mensual): CPI general y subyacente, expectativas de inflación, precios internacionales de energía y alimentos, y tipo de cambio real.
  2. Estrategia de comunicación: Bancos centrales y Tesorerías coordinar mensajes para anclar expectativas.
  3. Política fiscal preventiva: Priorizar gasto productivo y fondos contingentes para shock de alimentos/energía.
  4. Empresas: implementar stress tests de cadena de suministro y revisar contratos clave para cláusulas de ajuste.
  5. Inversores: mantener carteras diversificadas geográficamente y con cobertura por commodities según exposición.

¿Estamos en una recuperación sólida o en una pausa delicada?

La moderación inflacionaria en América Latina durante 2025 es un avance real que crea espacio estratégico: posibilidad de aflojar gradualmente la política monetaria en algunos casos y, más importante, de consolidar reformas estructurales que aumenten productividad. Sin embargo, la ganancia no es irreversible. La región debe transitar de una gestión de crisis a una estrategia de fortalecimiento institucional y resiliencia: anclar expectativas, diversificar fuentes de crecimiento y blindar las cadenas de valor frente a choques externos. En ese entorno, decisiones calibradas y basadas en datos —no improvisadas— serán la clave para que la baja inflación se convierta en estabilidad sostenida.


Para elaborar el análisis se consultaron diversas fuentes especializadas y de confianza, entre las cuales se incluyen:

  • Informes macroeconómicos y proyecciones de organismos multilaterales.
  • Reportes y comunicados oficiales de bancos centrales de la región.
  • Artículos y crónicas económicas de prensa especializada.
  • Estudios y boletines de consultoras y centros de análisis económico.
  • Datos y series estadísticas de oficinas nacionales de estadística y entidades regulatorias.
  • Noticias y alertas de mercados sobre precios de commodities (energía y alimentos).
  • Informes regionales y notas técnicas de organismos estadísticos regionales.
  • Análisis de riesgo y evaluaciones de impacto preparadas por instituciones financieras y agencias de calificación.

Todas las fuentes fueron contrastadas entre sí y actualizadas hasta enero de 2026 para asegurar coherencia temporal y robustez analítica.


Fede Lukashenko es editor de Cinco Frentes y analista especializado en política, economía y cultura contemporánea. Con un enfoque crítico y histórico, su trabajo explora las interacciones entre poder, economía y sociedad desde una perspectiva global y de largo plazo.


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