9 de enero 2026 • ⌛Lectura profunda: 6 minutos
LA EXTINCIÓN SILENCIOSA: Oriente Medio y la advertencia ignorada de la persecución cristiana
En 2026 no estamos viendo sólo una guerra: estamos presenciando la desarticulación lenta pero sistemática de comunidades cristianas milenarias en Oriente Medio. Lo que ocurre allí no es un simple episodio de violencia; es una crisis sostenida de libertad religiosa cuyo coste será irreparable si permanece en el silencio.
El número que no podemos ignorar
Más de 380 millones de cristianos en el mundo sufren hoy niveles elevados de persecución y discriminación por su fe —una cifra que evidencia la magnitud global del problema y que sitúa a la libertad religiosa como una causa de derechos humanos que exige prioridad.
Siria e Irak: la pérdida del tejido ancestral
Las comunidades cristianas en Siria e Irak han pasado de ser pilares locales a pequeños restos de lo que fueron. En Alepo, por ejemplo, la proporción de creyentes cayó de alrededor del 12% pre-guerra a aproximadamente 1.4%, con decenas de iglesias dañadas o destruidas, un testimonio del colapso social provocado por más de una década de conflicto.
En Irak, el éxodo es dramático: estimaciones contrastadas sitúan a la población cristiana iraquí en un rango muy por debajo de los 1.5 millones que había antes de 2003 —muchas fuentes indican cifras actuales que oscilan entre 140,000 y 250,000—, una hemorragia demográfica que ha vaciado barrios, monasterios y pueblos enteros de su vida cristiana tradicional.
Violencia directa: ataques que recuerdan amenazas latentes
La amenaza no es sólo demográfica: el regreso de grupos extremistas y la inestabilidad permiten atentados contra lugares de culto. Un ejemplo brutal fue la explosión-suicida en la iglesia ortodoxa Mar Elias (Damasco) el 22 de junio de 2025, que dejó decenas de muertos y heridos y reavivó el temor de las minorías religiosas en Siria.
Irán, Yemen y la opresión cotidiana
En países donde no hay guerra abierta, la persecución adquiere formas burocráticas y sociales igual de letales. Irán, por ejemplo, figura entre los países peor situados en los ránkings internacionales sobre libertad religiosa: su posición y los patrones de represión (detenciones de conversos, presión a iglesias domésticas y «delitos» por prácticas cristianas) muestran cómo la persecución puede ser sistemática y silenciosa.
Yemen, sumido en la guerra, y países con inestabilidad política (como Líbano en sus crisis recientes) plantean riesgos continuos para la supervivencia de comunidades religiosas minoritarias, que quedan desprotegidas por el colapso estatal y la ausencia de protección efectiva.
El silencio de Occidente: complicidad por omisión
La respuesta internacional —política, mediática y diplomática— ha sido insuficiente. Informes repetidos, llamados de líderes religiosos y documentación por ONG no se traducen en políticas consistentes que condicionen relaciones exteriores y ayudas humanitarias a la protección de minorías religiosas. Esa falta de prioridad convierte la inacción en facilitadora de la vulnerabilidad.
¿Qué está en juego?
Perder a las comunidades cristianas de Oriente Medio no sería sólo la desaparición de grupos demográficos: sería la pérdida de centros vivos de la historia del cristianismo, bibliotecas, tradiciones litúrgicas, idiomas litúrgicos (siríaco, arameo, caldeo) y la pluralidad cultural que ha definido la región durante milenios.
Llamado a la acción
- Presionar por responsabilidad diplomática: exigir que la protección de minorías religiosas sea criterio explícito en relaciones y acuerdos bilaterales con gobiernos implicados.
- Apoyo a organizaciones sobre el terreno: donar y colaborar con ONG que dan asistencia legal, refugio y ayuda humanitaria (por ejemplo, iniciativas documentadas en informes especializados).
- Rompamos el silencio público: amplificar testimonios, publicar reportes, organizar eventos y campañas informativas. La visibilidad salva vidas.
Conclusión
La extinción silenciosa de comunidades cristianas en Oriente Medio es una herida abierta en la conciencia global. Luchar contra esta realidad exige más que palabras: exige políticas, recursos y visibilidad. Si permitimos que el silencio continúe, estaremos renunciando a parte del patrimonio humano y reafirmando que los derechos fundamentales son negociables.
Fede Lukashenko es editor de Cinco Frentes y analista especializado en política, economía y cultura contemporánea. Con un enfoque crítico y histórico, su trabajo explora las interacciones entre poder, economía y sociedad desde una perspectiva global y de largo plazo.
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